Inhala el aire, suelta el recuerdo. Una mecánica de mitos y hábitos revuelta con caos. El break de la vida perfecta que se camufla en la noche atrevida. Tal vez una forma inconsciente de mitificar el deseo tatuado en el pasado. La libertad de la mente onírica, la creación y la superstición. Un pequeño momento intrascendente entre ser nada, parecer inocuo y albergar lo infinito en el tenue rasgo de un sujeto atrapado en el mundo coherente. Una realidad que cohabita glorias preestablecidas y deseos imposibles. El espejo desgastado de las voces odiadas, la veracidad en contra del idilio, el telón del lado opuesto de la noche. O solo el eterno itinerante, aquel proyecto de nómada relegado a la complacencia.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario