De esos momentos donde pululan las palabras, donde el enemigo insomnio es tu mejor aliado, donde un limonchelo helado empapa lo boca y aletarga los ruidos. Es en esos momentos donde vale la pena empuñar la palabras y ponérselas en el pecho para cantar los sentimientos, exorcizar los demonios y limpiarse la cara de todo pecado.
No es fácil darse cuenta de cuando se camina la vida como caballo de batalla, mirando si mirar, sin periferia, ni arriba ni abajo, solo un camino estrecho que no se puede desviar. Hay caballos que cruzan continentes sin darse cuenta de un solo lugar, paraísos y desiertos que quedaron en el pasado sin poderlos disfrutar. El afán golpea en sus regazos, aguzando el galope, obligándolos a nunca parar. No quedan recuerdos dignos, solo neblina y un constante deseo que nada lo puede calmar.
Es hora de sentarse en el prado, de mirar hacia el cielo, de suspirar cada suspiro, sin temor, sien miedo a fallar. Es hora de levantar los brazos, de reír y si acaso llorar, con todo el tiempo del mundo, con los sueños vivos pero disfrutando el andar. Es hora de mojarse en la lluvia, de besar si se quiere besar, de mirar tu rostro en el lago, de dar vueltas de canela y querer volver a ser niños y no parar de jugar. Es momento de detenerse, darse cuenta que estamos vivos y contar mariposas mientras aprendemos a volar.
viernes, 22 de enero de 2016
Contar mariposas
sábado, 9 de enero de 2016
Instinto e inteligencia
Es como el aire, es el día a día, es nuestra condición natural, somos un péndulo entre la razón y la emoción. Vivir es como dar pasos en la cuerda floja que se tambalea entre los dos extremos de nuestra propia naturaleza. Unos días somos animales de la vida, al otro somos un manojo de racionalidad. Un segundo gritamos, al próximo escuchamos. Naturales, inexplicables, así caminamos, carentes del absoluto pero caminamos, erguidos por la evolución, los milenios y los misterios, así caminamos.
Somos fruto de nuestro entorno, esponjas culturales, somos oídos que escuchan, ojos que ven, corazones que sienten. Somos voces que emanan sonidos, perpetuadores de tabúes, liberadores de paradigmas, peones de la ignorancia o soldados de la libertad. Somos lo que queramos ser en la medida de nuestro criterio, en la grandeza de nuestra alma, en la pasión de nuestra inquietud. Somos del tamaño de nuestras dudas, borregos, rebeldes, silentes o esclavos. Somos instinto e inteligencia, la demás aun no esta claro.
martes, 8 de diciembre de 2015
Matices
viernes, 4 de diciembre de 2015
Loop
jueves, 17 de septiembre de 2015
Cobarde solitario
domingo, 14 de junio de 2015
Tratar
martes, 10 de marzo de 2015
Lineas rectas
Miradas que no brillan de tanto brillar, agotamientos, dolores, fervores y deseos enmascarados. La respuesta de cada pregunta habita en la pausa que le precede antes de existir, la rabia no prescribe medicinas para la felicidad, el anonimato a veces es un lujo autodestruido. Líneas rectas que tambalean los espíritus, mientras queda solo el sabor de un buen vino que acompaña este cuento entre lo real y lo dormido
sábado, 20 de diciembre de 2014
15 minutos
miércoles, 29 de octubre de 2014
sábado, 18 de octubre de 2014
domingo, 12 de octubre de 2014
Esta larga espera
jueves, 9 de octubre de 2014
Mientras cae la lluvia
lunes, 6 de octubre de 2014
Resulta
jueves, 4 de septiembre de 2014
Mirando sin querer mirar
viernes, 29 de agosto de 2014
La voz en mi cabeza
domingo, 24 de agosto de 2014
Por fin respirar
jueves, 21 de agosto de 2014
Mientras haya vida en el aire
viernes, 2 de mayo de 2014
No hay prisa
martes, 7 de enero de 2014
Dos mundos
sábado, 21 de diciembre de 2013
Un momento perfecto
lunes, 2 de diciembre de 2013
Mi propio cuento
jueves, 28 de noviembre de 2013
miércoles, 13 de noviembre de 2013
Llenarme de vida
miércoles, 23 de octubre de 2013
Hermoso Final
martes, 8 de octubre de 2013
Una despedida
Una despedida sincera es soplar un pedazo del alma al viento queriendo solamente besarla. Es odiar la proyección de la distancia en la perspectiva de los sentimientos. Es aceptar irremediablemente que existe el espacio, que somos víctimas del tiempo. Una despedida sincera es ver al ser amado alejarse a veces rápido a veces lento, entre muchedumbres o soledades, por los mares, por los aires o por el suelo. Se queda siempre un beso húmedo que tarda en secarse lo que dura el duelo, se lleva consigo el tesoro de los recuerdos, las sonrisas y la magia de los sueños nuevos. Una despedida sincera son dos manos agitándose a lo lejos con los ojos de cristal, el alma aturdida y un nudo ahogándote incontrolablemente el cuello.